viernes, 14 de noviembre de 2014

Una chica vio cómo mataron a un nene para "ofrendarlo a los dioses"


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Por: Alfredo Zacarías
CORRIENTES. CORRESPONSAL

CRIMEN RITUAL DE UNA SECTA EN CORRIENTES

Ramón González tenía 12 años. Lo asesinaron en octubre de 2006. Su cuerpo fue descuartizado en un rito. El caso estaba impune, pero ahora una amiga del chico contó lo sucedido. Hay 7 detenidos y dos prófugos.

Parecía otro asesinato camino a la impunidad. Pero apareció ella y le dio al caso un impulso decisivo: el testimonio de una chica de 14 años fue clave para esclarecer el crimen ritual de un nene de 12 años sucedido hace un año en la ciudad de Mercedes, Corrientes, y por el que ahora el equipo de fiscales que investigó ordenó detener y procesar a siete personas, y pidió la captura de otras dos.

El crimen de Juan Ignacio "Ramoncito" González, un chico al que violaron, degollaron y descuartizaron en un ritual kimbanda -un rito afrobrasileño- podría tener aún más implicados.

Ramoncito desapareció el viernes 5 de octubre de 2006. Su cuerpo fue hallado el domingo 7 a la mañana a menos de 100 metros de la terminal de ómnibus. Allí el chico solía vender estampitas y dormir sobre cartones.

El misterio inicial en el caso llevó a la Justicia a reforzar el equipo de fiscales, que ahora consiguieron el testimonio de una chica que estuvo presente durante el crimen. La chica podría ser incluída en un Plan de Protección a Testigos gestionado por la justicia correntina ante el Gobierno nacional. Por ahora, la Justicia le quitó la patria potestad a la madre, que presionó a la nena para que cambiara su testimonio. Su abuela, con quien se crió, es una de las siete detenidas.

De acuerdo con el relato de la chica, la lista de nombres relacionados al caso son más que los que están detenidos o prófugos. Bajo la lupa de los fiscales quedó hasta un conocido empresario de Mercedes, y el asesinato a golpes de un bebé recién nacido ocurrido en 2005.

La chica le dijo a los fiscales que fue obligada a presenciar la ceremonia de la muerte de Ramoncito, y contó los tormentos que sufrió su amigo antes de morir. Sus datos son considerados absolutamente verosímiles por la Justicia, porque coinciden con los peritajes forenses. 

Aseguró que después de horas de torturas que incluyeron oraciones "oscuras", quemaduras con cigarrillos y cortes, los que participaban de la ceremonia comenzaron a tomar vino en copas a las que "les agregaban un líquido rojizo con una jeringa", y mientras bebían uno comenzó a aullar y los demás lo siguieron, bailando alrededor del nene, al que violaron varias veces para después empezar a golpearlo.

"Ramoncito primero estaba sentado en un sillón marrón. Después lo acostaron sobre una alfombra gruesa y ahí lo mataron. Dany (por uno de los prófugos) le dio un golpe fuerte con un cuchillo, pero no se desprendió del todo la cabeza. No sé si ya estaba muerto pero ya no hablaba", contó la chica, ante el asombro de los investigadores. Después de matarlo "lo pusieron arriba de una hostia negra. Y juntaron sangre del cuerpo", relató.

La ceremonia fue fotografiada y hecha en penumbras, ya que sólo se alumbraban con velas rojas y negras que prendieron alrededor del cuerpo. Los participantes del rito, "se tomaron de las manos con la sangre de Ramoncito y anunciaban las próximas víctimas antes de fin de año. Estaban seguros de que las almas de varios desaparecidos estaban allí presentes y brindaban con ellos", dijo la chica. El crimen habría sido un rito de la secta "para obtener la purificación ofrendando un cuerpo joven a sus dioses", estimaron fuentes del caso.

La muerte de Ramoncito, aseguran los investigadores, esconde tras el crimen demencial el abuso permanente de menores. En los próximos días, el juez del caso solicitaría pericias para los menores que fueron mencionados por la chica en su testimonio, ya que se cree que sufrían abusos sexuales sistemáticos por parte de los integrantes del grupo.


Comentarios de lectores

Una ciudad con miedo
Mercedes está 260 kilómetros al sur de la Capital correntina, casi en el centro de la provincia. Es uno de las zonas de acceso a los Esteros del Iberá y tres veces al año centro de atención de miles de argentinos: en enero, por la celebración del Gaucho Gil; en febrero por sus carnavales y en agosto por su feria ganadera. Es la zona más tradicional de Corrientes, donde las costumbres están más arraigadas.
Desde el crimen de Ramoncito se convirtió en una ciudad con miedo. Una palabra que fue escuchada hasta el cansancio por Clarín en su última visita. Un miedo que llevó a que no haya ningún abogado local que quiera representar a la madre del chico asesinado.
Un miedo que no tiene un motivo claro aparente, pero que existe, que flota no sólo en el común de la gente, sino que quedó reflejado en la necesidad de que fiscales de la Capital tuvieran que ir al lugar para esclarecer el horrendo crimen. Hasta entonces la causa estuvo estancada, aunque muchos sabían qué pasaba.

Rito que llegó con los esclavos
Surgida del encuentro de distintos cultos afrobrasileños introducidos en tiempos de la esclavitud, la kimbanda tiene antecedentes en varios países de Africa, entre los que se encuentran Zambia, Gabón, Tanzania, Zimbawe y Angola.
Se cree que su denominación tiene origen en la expresión ki-mbanda (algo así como "el que se comunica con el más allá") porque así se llamaba a los sacerdotes de la tribu Mbundu. La tradición sostiene que, una vez que morían, el espíritu de esos religiosos volvía en otro sacerdote vivo.
Según los especialistas, los espíritus de la kimbanda son clave en sus ritos ya que aportan la fuerza que puede beneficiar o perjudicar a una persona. Y también utilizan el kalunga, una energía que vive en los cementerios y que, dicen, puede resultar temible.

Locura ancestral
En la América antigua, los mayas ofrendaban jóvenes tirándolos a un pozo. La Inquisición europea buscaba "brujas" para la hoguera. Más individualista, el estadounidense Richard Chase se propuso conseguir sangre limpia para beber, creyendo que la suya estaba envenenada. Asesinó a seis personas para abastecerse. En Alemania, Armin Meiwes citó a un hombre por internet para comérselo, y el otro accedió gustoso: firmó un papel aceptando su destino de cena. Sacrificios humanos antes y después de Cristo, o caníbales cibernéticos. Ramoncito fue, en la Argentina del siglo XXI, un eslabón en la ancestral cadena de la demencia humana.


Fuente: Diario Clarín.

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