domingo, 19 de agosto de 2007

El crimen ritual de un chico de 12 años conmueve a Corrientes


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Alfredo Zacarías 
CORRIENTES. CORRESPONSAL 
corrientes@clarin.com

UN CASO BRUTAL : LOS VECINOS DE LA CIUDAD DE MERCEDES VIVEN ATEMORIZADOS

"Ramoncito" González apareció, en octubre, decapitado y con signos claros de tortura. Hubo inexplicables demoras y el caso se investigó mal. Hay dos detenidas. Ya hubo algunas marchas para reclamar justicia.

No caben dudas de que se trató de un extraño crimen ritual. Al cuerpo de "Ramoncito" lo encontraron separado en partes, en una escena armada en un lugar muy diferente a aquel en el que lo mataron. Su cabeza había sido separada del resto del cuerpo y dejada a un costado, luego de quitarle la piel hasta el hueso. Tenía claros signos de haber sido violado y empalado, además de haber sufrido la extracción de varias vértebras. Lo que nadie entiende es quién fue capaz de tratar así a un chico de doce años, una atrocidad que ahora será investigada por un grupo especial de tres fiscales.

El asesinato de Juan Ignacio "Ramoncito" González conmueve a todo Corrientes desde hace meses, pero recién en los últimos días quedó en evidencia lo grave del hecho y lo mal que fue investigado. Por eso fue que la Justicia correntina tomó la inédita decisión de formar un grupo especial de investigación, algo que casi no tiene antecedentes.

La verdadera suerte que corrió "Ramoncito" recién empieza a saberse hoy. El chico apareció muerto el 7 de octubre de 2006 en Mercedes, 230 kilómetros al sur de Corrientes. Tras una búsqueda de dos días, lo hallaron junto a unas vías de ferrocarril, a cien metros de la terminal de ómnibus donde solía vender estampitas y dormir ciertas noches.

"Ramoncito" había muerto desangrado, luego de que lo degollaran. Y le arrancaron la cabeza. El cráneo, pelado quirúrgicamente, había sido acomodado a un costado. El torso estaba con el pecho hacia abajo, las piernas recogidas y los pantalones en las rodillas. Presentaba quemaduras de cigarrillos y distintos cortes. Además, tenía signos claros de violación y empalamiento. Todo según un informe forense que, en los últimos días, descubrió lo que un primer estudio defectuoso había ocultado.

La escena había sido armada, ya que el crimen no había ocurrido allí. La ropa de "Ramoncito" ni siquiera tenía sangre. Y el lugar del hallazgo, visto con perspectiva, formaba una cruz entre las vías y una ruta.

La investigación arrancó mal. Los resultados de la autopsia demoraron dos meses en llegar a Mercedes y sólo aparecieron cuando un fiscal amenazó con denunciar a los forenses. Meses después, peritos llegados de La Plata debieron realizar otra autopsia que reveló inadmisibles omisiones de la primera, como el no registrar que faltaban de la cuarta a la séptima vértebras.

La autopsia realizada por los forenses correntinos aseguraba que el faltante de labios, lengua, cuero cabelludo, orejas y tráquea se debía a la actuación de alimañas. La autopsia de los médicos platenses, en cambio, dejó en claro que se trató de un trabajo hecho por manos especializadas.

Tarde, se hicieron allanamientos. Se detuvo a un grupo de jóvenes con antecedentes a los que se acusó del crimen, pero a los que después se liberó por falta de pruebas. También arrestaron a tres mujeres: Paula García (madre de un compañerito de la escuela), Ana María Sánchez (una vecina) y Martina Ventura, la abuela de la "novia" de "Ramoncito" a la que luego se liberó. Las otras dos siguen presas.

En sus casas se hallaron huesos de animales e imágenes que se relacionan a cultos esotéricos y fotos de personajes de Corrientes con alfileres clavados. Algunas tenían escrita una fecha y la leyenda "al cementerio".

Un chico con deficiencias mentales aseguró haber visto desde un escondite cómo degollaron a "Ramoncito" para juntar su sangre en un balde. Y hasta dio el apodo de quién lo habría hecho. Pero su testimonio fue descartado y ni se lo investigó.

Las irregularidades de la causa obligaron al Superior Tribunal de Justicia a decidir la designación de los fiscales Gustavo Schmit y Alejandro Chaín para que se sumen a su colega Leonor Requena en la investigación. Mientras, el miedo ganó Mercedes, donde todos se preguntan si hubo más víctimas que nadie advirtió.

Fuente: Diario Clarín.